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Terapia con Sabina

Normalmente en nuestra sociedad, el ser independiente se percibe como una cualidad positiva. Concretamente la RAE define el adjetivo independiente de la siguiente forma:

1. adj. Que no tiene dependencia, que no depende de otro. 2. adj. Autónomo. 3. adj. Dicho de una persona: Que sostiene sus derechos u opiniones sin admitir intervención ajena. 4. adv. Independientemente. Independiente DE eso, quedan muchas dudas.

La realidad es que ser independiente es una ventaja  y una necesidad muchas veces. A las mujeres nos ha costado mucho llegar hasta este punto ya que antes dependíamos absolutamente de nuestra familia y pareja. La independencia da libertad, poder de actuación y decisión, y nos ayuda a adaptarnos a diferentes ambientes.

Es un valor que se nos inculca cuando vamos creciendo. Nuestros padres nos insisten, a algunos más que a otros,  en que vamos siendo mayores y que tenemos que poder apañárnoslas solos cada vez en más circunstancias de la vida.

Y esto es fundamental si queremos generar en el sistema, que es nuestra sociedad, personas que sean capaces de aportarle valor, de crecer y evolucionar.

A mis pacientes, sobre todo a las mujeres, les suelo insistir en lo importante que es cuando estamos en pareja el conservar ciertas parcelas propias como el trabajo, nuestros amigos, nuestro dinero, etc., no solo por el hecho de que a veces no sabemos cómo puede acabar una relación, que también, sino por la idea de sentirnos libres, autónomos y capaces.

Para mí el problema con inculcar la independencia como valor es que, en algunos momentos, la enfocamos desde el miedo a las posibles consecuencias de depender de los demás, como si el depender o apoyarnos en los demás fuera algo problemático en sí mismo.

Creo que nos está invadiendo está cultura el individualismo donde pareciese que el de fuera está para hacer daño, que nos impone el poder solos con lo que nos venga sin tener que recurrir a nuestros sistemas de apoyo. Como si por un lado nos convirtiésemos en un problema para los demás y, por otro demostrásemos que no somos capaces.

Además, lleva de moda unos años, el publicar tips, post, artículos que hablan de lo negativa que es la dependencia en la pareja. Se relaciona un poco con este boom que está habiendo con el tema del apego, y dónde a veces se señala el apego ansioso como algo negativo. Cada vez se nos insiste más en cosas como esta: Deberías de ser capaz de poder tú solx y quererte tú solx sin necesidad de los demás.  Aquí es donde viene el problema, a mí parecer, y que hace que la  independencia pase a ser una desventaja.

Claro que es necesario que uno pueda quererse y acompañarse solo y para este tipo de personas el aprender a gestionarlo es una gran ayuda en sus relaciones.

Pero nos gusté o no somos seres sociales, necesitamos de los demás para múltiples cosas en nuestro día a día, con lo cual de una forma u otra dependemos del otro. Y esto, que en ocasiones podemos vivir como una debilidad, bien usado nos hace más fuertes.

Porque a veces necesitamos apoyarnos en un amigo o familiar para poder salir adelante, bien sea emocional o económicamente. A veces, simplemente, necesitamos que alguien nos abrace en un día de mierda, o que nos digan que todo va a estar bien, aunque no sea verdad.

En ocasiones el querer ser independientes a toda costa nos aleja de este tipo de cosas, nos privamos de la ayuda, pensando que deberíamos de ser capaces de alcanzarlo solos. Y créeme, el ser humano no ha llegado hasta aquí solo.

Y sé que si me lees, y te identificas con esto, pensarás que no es tan fácil confiar y apoyarte en los demás. Y te entiendo y sé que tienes razón, pero a veces hay que intentarlo.

Yo me enorgullezco de ser una persona independiente. Me vine sola con una mano delante y otra detrás a Madrid y desde entonces no he parado de intentar no pedir ayuda. Y en ocasiones está bien adaptarse y sobrevivir, pero el no pedir ayuda o no querer depender de los demás nos lleva a soledad, ansiedad, autoexigencia, tristeza… Y no sé tú pero yo a veces me canso de intentar hacerlo todo sola.

Me da pena muchas veces ver personas en consulta que se sienten mal por no llegar a todo solas, cuando lo más normal es que siempre vayamos de la mano de alguien en el camino, aunque solo sea dos pasos.

Ser independiente te hace libre, y como persona libre puedes elegir cuando dejar de ser independiente porque sea lo que necesites en el momento.

Así que si sientes que tu parte independiente huye de apoyarse en alguien te invito a  reflexionar lo siguiente:

-¿Por qué siento que depender es algo malo?

-¿Qué me impide pedir ayuda o apoyarme en alguien?

-¿Desde cuándo me siento así?

-¿Cuándo he dependido de alguien mi experiencia ha sido buena o no?

-¿Siento que tengo en quién confiar?

-¿Me gustaría ser un poco menos independiente?

Ser independiente es una gran ventaja, pero no necesariamente incompatible con la dependencia. Si sientes que tienes que poder solo con todo o te da miedo/vergüenza pedir ayuda, quizás la independencia sé esté convirtiendo en una desventaja.

Espero que esto te ayude a reflexionar y a cuestionarte un poco. Y si has llegado al equilibrio ¡Enhorabuena! No siempre es fácil.

Gracias por leerme

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