
La manera en que visualizamos el ir a terapia ha ido evolucionando en los últimos años tras la pandemia, y aunque la terapia de pareja es un recurso cada vez más usado, aún hay pacientes que me preguntan cuándo es el momento de acudir a terapia.
Normalmente, aunque cada vez menos, pensar en ir a terapia de pareja nos asusta porque pone sobre la mesa que hay algo que no está bien con nuestra pareja y además lo asociamos con algo grave porque si no ya habríamos sido capaces de resolverlo solos. Y esta idea al final viene de nuestro histórico social y generacional donde nos decían que los problemas de la pareja no se aireaban y que una pareja tiene que poder resolver sus problemas. La terapia de pareja sería el último recurso, la última bala. Y a veces la postergamos tanto hasta que literalmente se convierte en la última bala. Con la dificultad de que cuanto más tarde acudimos más difícil es arreglar nada.
Está demostrado que cuanto antes acuden las parejas a terapia más fácil es que la terapia tenga éxito. Como terapeuta de pareja me gusta ver cómo cada vez vienen más parejas jóvenes que están pasando por un pequeño bache o están empezando a discutir por algo y quieren ayuda y deciden priorizar a la pareja en vez de normalizarlo y que con el tiempo se complique la cosa.
Como profesional he visto muchas cosas a lo largo de los años y es muy triste cuando vienen las parejas y ya no hay mucho más que hacer porque se han ido desgastando y están tan lejos el uno del otro que ya no se reconocen.
Al final la parte sexoafectiva en nuestra sociedad es uno de nuestros talones de Aquiles. No se nos enseña qué significa estar en pareja, cómo tener una pareja sana, cómo saber dónde están nuestros límites o qué buscamos en una relación. Con lo cual a la relación vienen dos personas de su padre y su madre, con vidas y educaciones distintas, a crear algo sin saber muy por dónde tirar y cada uno con sus propias expectativas puestas en el otro.
Y cuando las hormonas están a tope… ¡Eso es maravilloso! No hay nada mejor en el mundo. Todo lo del otro me gusta y encaja conmigo. Pero cuando eso se evapora, que suele ser a los 18 meses o 2 años y medio, empiezan las dificultades. Empezamos a ver cosas que no nos gustan, cosas en las que no estamos de acuerdo y chocamos. Y si le sumas la convivencia… ¡Apaga la luz y vámonos!
Eso junto con nuestro día a día y el ritmo que llevamos, convierte en un reto el mantener la pareja y el ir caminando juntos.
Y la mayoría de las veces vamos sorteando estas situaciones y evolucionando y creciendo el uno con el otro y haciendo por entendernos y comunicarnos.
Pero hay ocasiones en que se nos hace bola y no sabemos por dónde tirar y si lo hablas con amigxs cada uno tiene su propia versión de lo que es normal. Con lo que nos confunde más que ayuda.
El problema es que a veces pensamos que es una mala racha y lo dejamos estar, esperando que se pase solo. Y esto la mayoría de las veces lo que hace es generar más problemas aún.
Y aquí es donde la terapia de pareja puede ayudar. La terapia de parejas nos ayuda a ver al otro desde otro prisma, fuera de mis expectativas e ideas preconcebidas, nos ayuda a conocernos y entendernos más. El terapeuta funciona como un ente objetivo que ayuda a ver las cosas desde otra perspectiva más global y no solo la nuestra propia.
Cuando mis pacientes me preguntan si deben ir o no a terapia siempre les devuelvo que se pregunten lo siguiente: ¿me siento bien ahora mismo en la relación? ¿Desde cuándo me siento así? ¿He intentado hablar y ponerle solución? ¿Ha funcionado o sigo igual si lo he hecho? ¿Me está haciendo verlx de otra manera? ¿Me estoy alejando?
El objetivo de esto es que conecten consigo mismos y tomen una decisión de si nos ayudaría la opinión de otro o si aún puedo probar alguna cosa más. Las malas rachas se superan arrimando el hombro, nunca mirando a otro lado. Y da igual si la manera de hacerlo es con terapia o sin ella, lo importante es no mirar a otro lado y priorizar lo que estamos sintiendo.
A continuación te pongo las causas más comunes por las que las parejas suelen decidir venir a consulta:
- Problemas de comunicación: es la gran estrella de los problemas de parejas. Todos en algún momento hemos tenido problemas de comunicación con la pareja o con cualquier persona de nuestra vida. Pero para las parejas que suelen acudir, la comunicación en sí es un problema. Bien sea porque no se comunican y se van guardando cosas hasta el punto de que se producen estallidos por cosas muy pequeñas; bien porque se comunican pero no se escuchan con lo cual no son capaces de entender el punto de vista del otro; porque hay muchas diferencias y esto lleva también a problemas de comunicación porque no nos entendemos; o personas que ya han llegado al punto de discutir por todo. Obviamente, nunca vienen solos este tipo de problemas y se suelen relacionar con la carga emocional y el histórico que llevemos en la pareja o en nuestras vidas.
- Problemas en el vínculo: ahora está muy de moda hablar del tema de los apegos y ya te metes en cualquier RRSS y puedes encontrar millones de personas hablando de lo mismo. Y esto se debe a que estando en pareja es donde más se aprecian nuestras diferencias a la hora de cómo nos vinculamos con el otro, cosa que aprendemos en casa y vamos puliendo a lo largo de nuestra vida. Muchas veces, el tipo de pareja que hayamos buscado puede que choque a este nivel y eso produzca muchos desencuentros, malentendidos y dificultades a nivel emocional y de comunicación. Este es un tema muy amplio que daría para otro artículo diferente, pero al final con la terapia buscamos entendernos, aceptarnos y, en algunos casos, evaluar si somos compatibles el uno con el otro o somos demasiado diferentes.
- Problemas en las relaciones sexuales: bien sea por disminución de la frecuencia y/o el placer; por alguna problemática de parte de alguno de los dos (como falta de deseo, pérdida de erección, etc.) que está afectando a cómo nos relacionamos sexualmente con el otro y por consiguiente cómo nos sentimos a nivel emocional; o por cambios que hayan podido haber vitales en la relación (embarazo, menopausia, relación muy larga, etc.). La parte sexual y la afectiva van muy relacionadas y eso suele producir mucho malestar y dificultad de cómo solucionarlo.
- Problemas con las familias de origen: a veces las familias se meten mucho en nuestras relaciones de pareja y supone un problema grande y donde tenemos que poder establecer unos límites claros. Esto suele suponer un reto porque depende mucho como sea el vínculo con nuestra familia y a veces supone para algún miembro de la pareja estar entre dos aguas.
- Ruptura de confianza: bien sea por una infidelidad, o invasión de la privacidad (por ejemplo a través de mirar el móvil), mentiras, en general experiencias que hayan podido marcar un ante y un después de la relación y que haya que volver a reconstruir la relación. Los celos también pueden ser parte de esto.
- Para prevenir: esta es una de las cosas que más me está apareciendo últimamente en consulta. Parejas jóvenes que vienen con alguna circunstancia o varias pero muy leve y que quieren herramientas para evitar que se vuelva algo más grande y que la relación siga siendo sana. Como ya te comentaba más arriba para mí es algo muy bueno y que conlleva a mejor éxito. Y al final suelen ser muy poquitas sesiones.
- Ruptura consciente: a veces las parejas ya han decidido que desean terminar la relación; o prueban primera terapia y en el transcurso se hace consciente de que el mejor camino es la ruptura. Suelen ser menos sesiones y suele ayudar a dar un mejor cierre antes de iniciar la separación definitiva.
Probablemente haya alguna problemática que se me haya escapado pero, en líneas generales estas serían las más frecuentes. No todas vienen en el mismo momento vital, algunas vienen antes para prevenir, otras ya casi al borde de la ruptura, y la mayoría en un punto intermedio.
Lo importante siempre es que las dos partes estén de acuerdo con venir ya que si no es muy complicado que funcione, y no estaríamos poniendo el foco en construir. Tenemos que estar preparados para tomar la decisión y sentir que es lo que necesitamos en este momento.
Espero que te haya gustado el artículo y que te haya ayudado a esclarecer la decisión si te lo estás planteando y lo necesitas puedes pedir cita.
Te mando un abrazo y fuerza en el momento del camino en qué te encuentres.
Gracias por leerme