
Uno de los problemas más frecuentes que me suelo encontrar en consulta (sea o no el motivo principal) es la preocupación por el bajo deseo sexual. Lo más común es que suelan venir mujeres, pero también he tenido chicos que vienen por esto a terapia. El bajo deseo puede ser algo que la persona ha sentido desde siempre o algo que aparezca después de algún cambio en la vida de esa persona. A pesar de esto, muchas veces me encuentro con que la gente no tiene muy claro a qué se refiere cuando hablan de deseo sexual.
Para mí una definición que lo recoge muy bien sería la siguiente:
| El deseo sexual es una emoción, un impulso, una fuerza que nos mueve al encuentro íntimo con otras personas. Nos motiva a relacionarnos, a compartir intimidad, a mantener relaciones afectivas y sexuales, a disfrutar y pasarla bien, a sentir placer, etc. Se basa en una interacción compleja de muchos factores que afectan a la intimidad, como el bienestar físico y emocional, las experiencias previas, las creencias, el estilo de vida y la relación actual. |
Sin embargo, a nivel social cuando pensamos en deseo solemos incluir exclusivamente la parte sexual del “tener ganas”, cuando el deseo incluye muchas cosas más. Me encuentro pacientes que verbalizan cosas como: No es mi prioridad, podría vivir sin ello, no es algo en lo que suela pensar, no es importante. La mayoría de las veces esto no tiene que ver tanto con que no haya deseo si no con que, por algún motivo el sexo, se ha convertido en algo negativo.
Y es que el sexo que nos vende Hollywood a veces no tiene mucho que ver con la vida real. El sexo de este tipo suele ser fogoso, rápido, ambas personas se miran y automáticamente ya se desean y se excitan; el sexo fluye con facilidad, ambos quieren y llegan al orgasmo.
Pero estoy segura de que muchos de los que me leen ahora mismo no identifican el sexo de esa manera. Y esto en ocasiones nos frustra y nos hace pensar que podemos tener algún tipo de problema. Hay personas que disfrutan del sexo cuando lo tienen, pero que no tienen iniciativa, a otras les cuesta mucho empezar, otras necesitan momentos específicos, otras están pasando por una mala racha, etc.
Así que hoy vengo a tirarte un poco abajo lo que has aprendido hasta ahora: no todos sentimos el deseo sexual de la misma forma.
La realidad es que el sexo es muy diverso y depende de nuestra forma de estar conectados con nuestra sexualidad y el momento vital en que nos encontremos. El deseo no es estático sino dinámico. Y con esto se han definido dos estilos concretos de deseo:
- El Deseo Espontáneo (DE): este el que suele ser más típico en los hombres. Podría estar asociado a que el hombre se excita mayoritariamente con la vista, con lo que el impulso suele ser más rápido e instantáneo. Es el que se nos suele vender en las películas. También suele estar más presente al inicio de las relaciones por la intensidad de las hormonas que lo facilita más. Las personas que tienen este tipo de estilo suelen tener aprendidas más señales que activan el deseo sexual. Son personas que se excitan con la anticipación del placer. En las parejas que llevan más tiempo es más difícil que aparezca pero, si conocemos que cosas nos excitan más, podemos conseguir provocarlo.
- El Deseo en Respuesta (DER): sería el estilo de deseo más típico en las mujeres, y también el que suele aparecer en fases más avanzadas de la relación. Las personas que tienen un deseo en respuesta necesitan unas señales claras y concretas para activar la parte sexual. Por ejemplo, para una persona con un deseo en respuesta estar fregando los platos no es una situación potencialmente sexual. Por ello si su pareja se acerca e intenta iniciar una relación sexual, sin ningún preámbulo previo, es muy posible que se sienta invadida y rechace dicho contacto. Para provocar el deseo sería necesario un proceso previo para poder entrar en situación. Este tipo de personas están un poco desconectadas de su parte sexual, con lo cual necesitan circunstancias específicas para iniciar una situación sexual. Y a esto se suma que cualquier cambio vital o momento emocional, desactiva muy fácilmente la parte sexual, con lo que aún será más necesario buscar los momentos de forma adecuada. A estas personas les cuesta tomar la iniciativa ya que no es una prioridad para ellas. El motivo de que puede que sea más común en las mujeres pueden ser varios: el primero es nuestra larga historia como mujeres con el sexo, el cual no solo no se nos ha permitido disfrutar sino que nos han hecho creer que disfrutarlo era malo, sucio, pecado. Eso sigue en nosotras. La historia no desaparece porque nos digan que ahora sí se puede. A esto debemos sumarle que las mujeres estamos siempre en modo multitarea, con lo cual siempre hay millones de cosas más importantes que nosotras mismas y nuestras necesidades. Tenemos tanta carga mental que el sexo suele ser lo último en la lista. Y otro aspecto que nos diferencia de los chicos es que nosotras nos solemos excitar más a través del oído o el tacto, con lo cual necesitamos más cosas para que nuestro deseo se despierte.
¿A qué no te habían contado esto antes? Probablemente no, y es una pena porque al final el cómo nos venden el sexo nos influye mucho en cómo nos relacionamos luego con él y por consiguiente con nuestras parejas.
A veces en pareja esta diferencia en el estilo de deseo nos hace chocar, y si no somos conscientes de ello y, además no nos comunicamos puede generar muchos problemas a largo plazo. Así que si tienes un deseo en respuesta te confirmo que no te pasa nada malo, solo que vives la sexualidad de otra forma. El problema es que estos choques al final hacen sentir que uno no es normal y le pasa algo, en lugar de buscar el equilibrio y probar cosas diferentes.
Así que te propongo el ejercicio siguiente para qué puedas conectar contigo y tu relación con el sexo si algo de esto ha resonado contigo:
Piensa en cómo ha sido tu relación con el sexo hasta hora y contesta a las siguientes preguntas:
- ¿Siempre ha sido así o cambió en algún momento?
- Si siempre te has sentido así, ¿recuerdas cómo empezaste a conectar con el sexo? ¿Qué tipo de educación sexual tuviste? ¿Cómo te hace sentir tú relación con el sexo?
- Si cambió en algún momento, ¿cuándo fue? ¿Qué paso y qué consecuencias ha traído en ti (prioridades, estado emocional, relación con la pareja, etc?
- Recuerda la última vez que disfrutaste del sexo y piensa en que elementos pudieron ayudar a qué fuese así (el momento, si hubo caricias, el tiempo que dedicaron, etc). Señala todo lo que se te ocurra
- ¿Me gusta la relación que tengo con el sexo o querría que fuese diferente?
El sexo es mucho más que penetración. Es placer, es intimidad, vínculo, conexión y liberación de tu cuerpo. No te conformes sino es lo que quieres. Tienes derecho a disfrutar del sexo de la forma en que te sientas más cómodx. A veces, la gente me viene con esta problemática intentando que sus parejas no les dejen, y al igual que a ellos te animo a hacerlo por ti y por tu propio placer.
Espero que te haya servido para entender más cosas del sexo. Te recomiendo, además leer TAL COMO ERES de Emily Nagoski donde descubrirás muchas cosas más. Y si lo necesitas y te apetece profundizar en esta parte de ti no dudes en ir a terapia y explorarlo.
Gracias por leerme